4.2.13

Llegó el momento

Pues después de varios años avisando, el viernes pasado llegó el momento y la empresa para la que trabajo trabajaba decidió prescindir de mis servicios después de 9 años, así que paso a formar parte de los 6 millones de desempleados, uno de los oficios con más tradición en este país en los últimos años.

He llegado a la conclusión de que el despido es como una cornada, en caliente no duele, de hecho el viernes fue uno de mis mejores días en la oficina, tomé café con todo el mundo, recibí llamadas de apoyo, luego unas cañas con los compañeros... el problema es cuando te enfrías, ahí empieza a doler, y bastante...

Pero como esto acaba de empezar, cuento con no perder el buen ánimo al menos en un par de semanas, y ponerme las pilas, reciclarme y decidir a qué me quiero dedicar próximamente.

Por si acaso ya colgaré mi currículum aquí, no sea que alguien necesite un diseñador gráfico anticuado para su empresa.

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