3.10.12

Speedmaster

Siempre he pensado que es bueno tener profesionales "de cabecera" y de confianza a los que poder acudir en caso de necesidad, fontaneros, mecánicos, etc...

Uno de los míos es mi relojero, que lleva unos cuantos años cuidando de mi "colección" de relojes. Se trata de la típica tiendecita de barrio, sin ningún tipo de lujo ni alarde, una relojería que abrió su padre y donde durante años, ha aprendido el oficio. Últimamente parece que la gente no aprecia los relojes como antes y su trabajo se limita a cambiar pilas y correas a aburridos relojes de cuarzo, por eso, cuando aparezco por la puerta, se le pone una sonrisilla porque sabe que le voy a llevar algo que no es habitual.

El caso es que ayer le hice una visita y mientras charlábamos, observé encima de su mesa de trabajo un cubrepolvo que en su interior contenía la maquinaria de un Speedmaster professional, que por la pinta, parecía antiguo, así que le pregunté por él y estuvimos un rato viendo la maquinaria, me contó lo que le pasaba, lo que le habían hecho y lo que le iba a arreglar.

Todos tenemos un "Santo Grial" que aspiramos algún día conseguir, uno de los míos (guitarras aparte) es un speedmaster de finales de los 60, como no hay pasta, sé que probablemente jamás lo consiga, pero siempre me queda la esperanza.






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