13.2.12

Europeizando

Mi europeísmo no conoce fronteras, y lo que hace poco se quedaba en Francia, ha llegado más allá, en concreto hasta la misma Austria, y más en concreto hasta Viena, de donde he decidido quedarme con algo tan hermoso como el CHOCOLATE VIENÉS, que no es ni más ni menos que una taza de chocolate con un chorretón de nata montada encima.

Con estas nuevas aficiones, mi cintura continúa su expansión...


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