1.6.11

Blanco-amarillo

Es conocida en toda la Europa occidental mi escasa afición al deporte, confieso que jamás he visto un partido de fútbol (perdón, fúbol) si exceptuamos alguno del mundial de 1982; desconozco en qué número de canal está sintonizado Teledeporte en mi televisor, nunca he ojeado (ni hojeado) un periódico deportivo... nos vamos haciendo a la idea ¿no?

A pesar de todo ello, no os podéis ni maginar la ilusión que me ha hecho que el pequeño padawan haya subido a cinturón blanco-amarillo en sus clases de judo. Paradojas de la vida.

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