31.3.11

Mi nuevo amigo

Ya sé que existe una norma no escrita que dice que lo que pasa en los cuartos de baño de una empresa, se queda en los cuartos de baño de la empresa. Si no fuera por eso y me diera por hablar, la gente se enteraría de que el 95% de los varones de mi oficina (que insisto en que no es mía, sólo trabajo allí) no se lavan las manos después de "ello", o que menos del 10% nos lavamos los dientes después de comer.

Lo mejor de todo es que en nuestro baño admitimos refugiados, me explico, a pesar de que en el edificio cada oficina tiene su propio cuarto de baño, hay un constante trasiego de tránsfugas y refugiados que por extraños motivos deciden no acudir a los que les "corresponden" y deciden pedir asilo "higiénico" en el de otras empresas.

En el que yo acudo tenemos uno, se trata de un joven de la empresa de al lado; las normas de cortesía básicas me hacen saludarle cuando entro (en otro momento hablaré del otro código no escrito sobre cuándo hay que saludar y cuándo no al entrar en un servicio de caballeros, en función de lo que se tenga en las manos en ese momento), el caso es que nuestra relación ha dado un paso adelante y ya nos saludamos cuando nos vemos fuera del aseo, imagino que lo próximo será decirnos los nombres, intercambiar los números de teléfono y enseñarnos las fotos de nuestros hijos.

Lo malo es que si alguien me pregunta que de qué le conozco, sonará muy extraño contestar que le conozco del cuarto de baño de caballeros...

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