17.2.11

Piscina de bolas

Hay quien pensará que las piscinas de bolas han cambiado la vida de los niños, pero lo que realmente han cambiado, ha sido la vida de los padres. Antes, cuando llegaba un cumpleaños, tu madre te dejaba en el portal de la casa de tu amigo y al cabo de 3 horas volvía a recogerte, pero ahora, con lo de la piscina de bolas, no vale lo de soltar al niño y marcharse, hay que quedarse allí también con el resto de los padres y moñiguear durante tres horas en un lugar en el que los decibelios superan los de cualquier concierto de rock.

Además, como lo único en común que sueles tener con el resto de los padres son los niños, el tema de conversación durante todo ese tiempo, será irremediablemente "nuestros niños", con lo que se iniciará una de esas conversaciones que yo denomino "pues el mío..." y que no tendrá nunca fin.

Al cabo de las 3 horas, tu hijo volverá a ti sudando como un pollo, con la cara pintada, la ropa rota y se dormirá en el coche de camino a casa, no falla.

1 comentario:

Negrevernis dijo...

Aburridas y espantosas conversaciones a pie de bola. Cierto.