26.5.08

Para todo lo demás, Mastercard...

A ciertas edades, la cabeza te hace unas pequeñas trampas que solemos llamar olvidos y que a veces consiguen que la vida sea más divertida, siempre que los olvidos no los tengas tu... que no es el caso.

Imaginemos que vas a ir a la boda de un amigo (de ese que pensabas que nunca le ibas a casar) y que se celebra en una capital de provincia que no es en la que resides. Planeas el viaje, reservas el hotel, decides comprarte un traje nuevo y jubilar el traje de tus últimas 15 bodas, te compras una corbata, preparas los puros para fumarte con los amigotes, cargas 2 baterías de la cámara de fotos... el kit completo de bodas.

Y cuando estás en el hotel, vistiéndote como los toreros, faltan 15 minutos para que salgas hacia la ceremonia y estás a 100 kms. de casa descubres que te has dejado los zapatos en casa y que sólo has traído las botas como las de MacGyver.

Llamada de emergencia a mi amigo Juanlu que estaba en el mismo hotel "tenemos 15 minutos para encontrar una zapatería" dije, y afortunadamente para cuando llegué abajo, él ya tenía un plano de la ciudad con 4 zapaterías marcadas con "X" en un radio de 300 metros. Salimos a la búsqueda en el justo momento en el que caían sobre la ciudad unos 90 litros por metro cuadrado, pero afortunadamente la cosa se solucionó y pude ir a la boda con unos zapatos nuevos.

El resto de la boda, tal y como predije la semana pasada no llegó al nivel de juerga de la "salida de mozo", aunque el nivel de cachondeo fue elevado, sumado todo ello a unas cuantas peculiaridades que las bodas de provincias no suelen tener en la capital y a las que no estamos acostumbrados: Charangas, yugos, jotas, bailes populares...

... ahora necesito descansar (qué lástima que no pueda)

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