Más señales...
Arranca el día, tengo el coche en el taller, hace frío, está nevando, me quedo encerrado en el ascensor de la oficina, se me acaba el café soluble... ¿estás queriendo decirme algo?
Arranca el día, tengo el coche en el taller, hace frío, está nevando, me quedo encerrado en el ascensor de la oficina, se me acaba el café soluble... ¿estás queriendo decirme algo?
Tenemos (algunos) una semana de cuatro días y hay que ser positivos, veámoslo así: Durmiendo pasado mañana, en 8 horas ya es fin de semana otra vez.
Soy yo, ¿o lo que llevamos de semana ha durado unos 17 días? eso sí, ya verás como los tres días que tenemos este fin de semana se pasan en 20 minutos...
Ayer hablé de la prueba médica que me hice, lo que no comenté fueron todos preliminares. Ya en su momento dije que uno de los requisitos era ir con el pecho afeitado, así que obediente que es uno, me dejé el pecho como el de un jugador de primera división (ah! qué tiempos aquellos en los que había futbolistas con pelo, incluso con bigote).
El caso es que el día de la prueba, la enfermera me comenta "ha habido un error y te habían programado un holter cardíaco y no de tensión" y allí me quedé yo con mi pecho afeitado y sin electrodos que ponerme, porque para el de tensión sólo es necesario tener brazos en los que poner el manguito.
Así es la seguridad social, siempre velando por que vayamos a la última...
Afortunadamente la naturaleza es sabia y ahora que estoy resfriado, ha decidido taponarme los agujeros de la nariz alternativamente, si no fuera por eso, habría muerto asfixiado durmiendo alguna de estas noches.
La semana pasada tocaron pruebas médicas para ver si aparecía la causa de mi hipertensión, creo que basta con leer el periódico para descubrirla, pero bueno, los médicos siempre quieren ir más allá.
La cuestión es que me pusieron una cosa llamada "Holter", que no es más que un medidor de tensión que te colocan en el brazo, unido a un "walkman" enganchado al cinturón, que mide la tensión cada 15 minutos.
La teoría es muy buena, si no fuera por un pequeño detalle, el manguito que te colocan en el brazo, tiene toda la pinta de no haber sido lavado desde los tiempos en que se lo ponían a Doña Isabel la Católica y por ello, hiede como la camisola de la susodicha; con lo que después de 24 horas con ese aparato pegado a mi brazo, el olor a perro muerto de mi biceps/tricpes, era indescriptible, ni la ducha podía con él, hubo que hacer friegas con alcohol que algo funcionaron, porque la siguient opción era meter el brazo en cal viva.
Así que señores del Ramón y Cajal (Hospital de Madriz), entiendo lo de los recortes, pero por diossss... dénle un agua a esos manguitos, o mejor pásenlos por el lanzallamas, que me curarán la tensión, pero voy a coger unos hongos.
